Desde el Palacio Real, ha sido presentado ante el pueblo el retrato oficial de Su Majestad Imperial, soberano legítimo del Imperio Libre de Meridiana. La obra, de factura magistral y profunda inspiración clásica, ha sido solemnemente colgada en el centro del salón principal.
En el retrato, Su Majestad se muestra revestido con la túnica imperial de púrpura y oro, símbolos eternos de la realeza divina y la justicia incorruptible. Su mirada firme y serena atraviesa los siglos, portando la sabiduría de un pastor de naciones y la autoridad inquebrantable de un defensor de la fe.
El Senado Imperial ha declarado que el retrato “manifiesta la unión viva entre el deber, la piedad y la gloria”. El retrato será copiado y distribuido en cada fortaleza, templo y ayuntamiento, para que todos los súbditos, desde los altos prelados hasta los humildes labriegos, puedan mirar el rostro del Emperador y recordar el juramento eterno que une al trono con la cruz.

